EL PELIGRO DE CIERTO TIPO DE INTRUSISMO PROFESIONAL…

.. EN EL AMBITO DE LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL

¿Somos conscientes del daño que puede ocasionar?

Carme, directora, 19/08/2016

Vivimos tiempos en los que continuamente y desde diferentes vías nos llega muchísima información cargada de presunción de calidad y veracidad , y eso es algo que puede comprometer seriamente nuestra capacidad ejecutiva respecto a la misma. Seleccionarla , analizarla y darle más o menos credibilidad para finalmente decidir son tareas arduamente complejas en dichas circunstancias. Por esa razón cada vez es más importante la habilidad que tengamos para minimizar los riesgos y los perjuicios que pueda ocasionarnos una mala elección. Más todavía cuando vamos a utilizar esa información para algo de suma importancia en nuestra vida, como por ejemplo puede ser la salud o el desarrollo personal y humano de nuestros hijos. Es evidente que cuanto más desconocido y menos explorado esté un ámbito o tema determinado, más fácil será que surjan oportunistas e intrusos que vean en ello un posible filón. Y muchas personas desgraciadamente serán sometidas por éstos a engaños bien maquillados. Después, el hecho de ser muchos los engañados evita que se haga un análisis autocrítico, por aquello de que la mayoría lo acata. Bajo el paraguas de un marketing bien teledirigido que suele responder a intereses económicos suculentos, se consiguen crear unas necesidades y expectativas en los potenciales consumidores ajustadas específicamente al producto , servicio o información que se quiere “vender”. Por otra parte conseguir aliados entre los propios consumidores puede suponer multiplicar los puntos de venta y/o de publicidad de tal producto o servicio y además a menudo de forma gratuita. Lo que no me queda muy claro es si el pastel es suficiente para tantos o en algún momento alguien o algunos decidan que deben eliminar –no en el sentido literal de la palabra- a aquellos que les estorban, empezando por supuesto por los más fáciles de apartar . Pero a mí el análisis que me interesa no es el el de quién come más o menos pastel, sino el daño que puede causar a terceros la actuación de aquéllos. Más cuando estos terceros son personas vulnerables y dependientes como lo son muchas personas con diversidad funcional , a la vez que pasto de depredadores sin escrúpulos con un amor desmedido por el dinero y el poder. Existe por ejemplo en este momento muchísima información sobre intervenciones educativas, psicoeducativas o terapéuticas que se venden como “milagrosas” , altamente eficaces, y como no , avaladas científicamente para el Autismo (aspecto este último que merecería un buen análisis, ya que no todo lo que se dice que está avalado científicamente lo está, así como también a menudo se manipulan los resultados o se interpretan bajo un prisma sesgado o poco experto) .En este caso concreto de los trastornos del Espectro Autista por ejemplo, esto sucede a menudo y conlleva un peligro del que la mayoría no es consciente. Pero a pesar del peligro el marketing acaba calando en su público diana (en este caso serían las familias que tienen hijos dentro del espectro autista) , utilizando referentes que acaban siendo venerados y sobrevalorados bajo el efecto de la alienación masiva de multitudes hambrientas y necesitadas de soluciones , paliativos , desahogo y consuelo. Todo ello bien articulado llega a modificar comportamientos , actitudes e incluso creencias en dicha población objetivo, dirigiéndola de forma tendenciosa hacia los intereses particulares de unos y de otros. ¿Hasta qué punto la ignorancia justifica que tanta gente se lo trague todo? Seguramente la respuesta estaría llena de matices y no sería tan sencilla como plantea la pregunta pero sí que hay que reconocer que el fenómeno es digno de estudio sociológico. Siguiendo con el ejemplo del autismo, nos encontramos con infinidad de información fraudulenta, tendenciosa y manipulada, a la vez que demasiada gente que sin tener la autoridad para ello está ejerciendo un “intrusismo profesional” que pocos o casi nadie cuestionan. Yo por ejemplo, por mi experiencia personal y profesional como psicóloga y defensora de los derechos humanos de las personas con diversidad funcional, he adquirido cierto bagaje en aspectos del ámbito judicial, pero jamás se me ocurriría impartir formación , cursos o talleres, para hablar de aspectos técnicos jurídicos, y mucho menos ofertarlos a letrados o estudiantes de derecho. Otra cuestión es que yo explique y comparta mi experiencia judicial a otras personas que estén pasando situaciones similares, pero sin generalizar ni entrar en detalles que no son de mi competencia. Otro ejemplo muy clarificador: Haber padecido una enfermedad determinada puede ser un valor añadido a la hora de ejercer de testimonio de la misma, , pero eso no me convierte en especialista acreditada para impartir formación sobre ella desde el punto de vista médico. Soy autodidacta y gusto de aprender de diferentes disciplinas, pero eso no me autoriza a ocupar el lugar de los profesionales que sí pueden hacerlo. Tener hijos y lidiar con su educación y comportamiento no nos hace expertos en la intervención de problemas de conducta. Ni siquiera si nos hemos formado para ello como “padres”. O haber cuidado durante años a una persona con Alzheimer no significa que podamos empezar a dar cursos a enfermeras, médicos o cuidadores sobre conocimientos y procedimientos técnicos ya sean dentro del ámbito de la medicina , de la psicología o de la terapia ocupacional. A eso es a lo que me refiero cuando hablo de intrusismo profesional, algo por cierto que está penado por la ley, aunque pocas veces se denuncie y como sabemos todos sucede en casi todos los ámbitos. Es decir, “una persona cualquiera” dentro del ámbito , y aunque no esté acreditada ,se cree con atribuciones y competencias para asesorar, formar e incluso intervenir en algunos casos. Y esto ,delitos a parte, es tremendamente peligroso por el daño que puede causar en los receptores de dichas actuaciones, aunque éstos no sean conscientes del mismo. Tener un hijo con autismo nos hace expertos en nuestro propio hijo, pero no en el AUTISMO genéricamente hablando. Se ha machacado tanto a los padres que tienen hijos con autismo con la premisa de que ellos deben ser sus “terapeutas”… que muchos se han creído que lo son en el sentido más estricto de la palabra y se acaban convirtiendo en formadores y referentes expertos para otros padres e incluso para los mismos profesionales del ámbito. Algunos de ellos con la mejor intención , movidos por el compromiso por la causa, pero otros por intereses propios y egocéntricos. Sin olvidarnos de ciertas plataformas que se aprovechan de algunos de ellos para hacer su agosto por tratarse de personas que por razones varias sean capaces de convocar a cantidades importantes de seguidores, lo cual supone ,como no, un gran beneficio económico. Cualquiera no puede ponerse a impartir formación sobre lenguaje, comunicación, problemas de comportamiento o sobre cómo intervenir sobre las diferentes barreras con las que se encuentran las personas que están dentro del espectro del autismo, ni siquiera muchos profesionales a pesar de tener su título deben (aunque en este último caso sí podrían hacerlo. Otra cuestión es la ética profesional que cada cual tenga y la decisión de ejercer o no como experto en una materia determinada) Las titulaciones y las acreditaciones oficiales son condición necesaria para ofrecer una garantía de éxito, y una seguridad de que aquello que se nos ofrece no es un engaño. Aunque todos sabemos que no es condición suficiente en muchos casos. Pero ese sería otro debate. El daño está servido…para el que lo quiera ver. Quizás muchos de ustedes de los que me estén leyendo piensen que no es para tanto, o no acaben de ver ningún posible perjuicio. ¿Pensarían lo mismo si el tema fuera el cáncer , las telecomunicaciones o la física cuántica por ejemplo? ¿Es que acaso el Autismo no merece un trato igual de riguroso y ético? Creo que todo esto lo que sí merece es una seria reflexión. Perjuicios derivados de este intrusismo hay muchísimos, y como creo que es importante clarificarlos y ponerlos encima de la mesa, me emplazo a mí misma a hacerlo en otro artículo, dado que por su extensión y especificidad merecen explicación extensa . Se están creando falsas expectativas y se están transmitiendo pautas de intervención y conocimiento específico y técnico sin conocer el tema en la profundidad que requiere y que merece. Si esto no es peligroso…

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